domingo, 5 de junio de 2011

LA BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL

Me he sentido estos últimos días, mientras organizaba mis viejas carpetas, como si estuviese buscando un tesoro… o creándolo, al estilo de los alquimistas. En mi pueblo se llamaba “tarrucear” a trasvasar líquidos (perfumes, por ejemplo) de un tarro a otro y, por extensión, a registrar e investigar el contenido de cualquier recipiente, y a mezclarlo o intercambiarlo con el contenido de otro. Eso es lo que he estado haciendo yo con mis carpetas. No se puede decir que las haya ordenado, pero he movido mis tesoros personales y ellos me han removido a mí. Manuscritos de viejos relatos; poesías a dos manos; cartas de adolescencia; facturas de hotel; billetes de tren; fotografías; mi primer carné de biblioteca; mis apuntes escolares…
Tras ese torbellino de recuerdos confusos y sensaciones traspapeladas, no habría podido concentrarme en una lectura concreta. Lo único que deseaba era curiosear entre publicaciones de diversa índole y libros raros, y para ello, nada mejor que perderme entre los documentos de todos los tiempos y países del mundo de la recién nacida Biblioteca Digital Mundial (BDM).
La UNESCO comenzó a planificarla en 2005, cuando el bibliotecario del Congreso de los Estados Unidos, James H. Billington, sugirió el proyecto. La biblioteca de Egipto prestó su asistencia técnica. También aportaron conocimientos especializados y fondos documentales otras bibliotecas e instituciones nacionales de Arabia Saudita, Brasil, China, Eslovaquia, EEUU, la Federación de Rusia, Francia, Irak, Israel, Japón, Malí, Marruecos, México, los Países Bajos, Qatar, el Reino Unido, Serbia, Sudáfrica, Suecia y Uganda… Hasta el momento, son 32 las instituciones participantes que se adhieren a sus objetivos: promover el entendimiento internacional; ampliar los contenidos culturales de Internet; proporcionar material de documentación, información y estudio a educadores, estudiantes, eruditos y público en general, y reducir la brecha digital entre los países asociados al proyecto.
No hace mucho tiempo, si un investigador se proponía estudiar un manuscrito de puño y letra de Colón, lo primero que tenía que hacer era averiguar qué institución custodia esa reliquia (el Centro de Estudios de Historia de México, por ejemplo) y, después, disponer del dinero y el tiempo para el viaje y de los permisos necesarios. Por suerte, eso está cambiando. Una de las ventajas de la era Internet es la libre circulación de conocimientos en todos los ámbitos (educación, ciencia, cultura, comunicación...), y eso es, precisamente, lo que ha querido promover la Biblioteca Digital Mundial (asegurándose, de paso, que los contenidos que ofrece la red sean de calidad). Por eso, desde que leí la noticia de la presentación del sitio Web (el 21 de abril, en la sede de la UNESCO de París), andaba ya deseosa de perderme en esta Alejandría Virtual; o, como diría Murakami, en esta Biblioteca Conmemorativa de la Humanidad.
Navegar por la BDG es más sencillo que encontrar un papel concreto en mis carpetas. Su acceso es ilimitado y gratuito, y no es preciso registrarse ni ser especialista en ninguna materia para consultar un documento único en un archivo de cualquier parte del mundo. La BDG está organizada de forma que el internauta pueda orientar su búsqueda por épocas, zonas geográficas, tipos de documento (grabados, fotografías, manuscritos, libros, mapas, películas y grabaciones sonoras), e institución en la que éste se encuentra. Todos los fondos fueron escaneados en su idioma original, pero van acompañados de una explicación que puede consultarse en siete idiomas (árabe, chino, francés, inglés, portugués y ruso, además del español). Por si esto fuera poco, algunos de los temas están presentados en vídeo por bibliotecarios y archiveros especializados, para que los usuarios puedan situar su contexto. Por el momento, han sido incorporados unos 1.200 documentos, pero esta biblioteca ha sido pensada  para recibir un número ilimitado de ellos, cada uno de los cuales, en sí mismo, podrá ser tomado por una reliquia. Porque en la BDG hay un poco de todo (historia, geografía, música, arte, ciencia, religión, folclore, tecnología, deportes, economía…), pero, se lo aseguro, no es un simple compendio de historia en línea: aquí, no hallará usted nada corriente; aquí, lo que se encuentra son tesoros; joyas de la cultura universal.
Si se apunta usted a esta expedición, podrá ver, sin moverse de su casa, pinturas africanas de hace diez mil años; podrá acariciar un oráculo chino, un manuscrito egipcio, o el primer texto japonés impreso. Podrá visualizar, en su salón, la primera película y la primera fotografía de la historia. Con un simple clic, podrá pasar las páginas en que unos científicos árabes desvelaron el misterio del álgebra u hojear la Biblia de Gutenberg y, un segundo después, la del Diablo.
Será una desviación profesional, pero, ¿sabe qué es lo primero que pensé yo, echada en mi alfombra, junto a la Declaración de Independencia de Estados Unidos? En lo que habría dado Nicholas Cage, en “La busca”, por una biblioteca como ésta y en lo fácil que es hoy día, para un guionista, documentarse sobre cualquier tema antes de estructurar una película. La Biblioteca Digital Mundial es una completa batalla de ideas. Después de visitarla, un escritor podrá poner a sus personajes en las garras de la muerte y pergeñar competiciones feroces entre países, entre imperios, entre libertades… En esta biblioteca se pueden perfeccionar historias de guerra, de esclavitud y emancipación; se pueden presenciar inundaciones catastrofistas, espesas nieblas tóxicas, masacres sangrientas; huracanes; volcanes, terremotos, sequías, burbujas inmobiliarias, naufragios y peligros de todas clases. Y, sobre todo, en esta Biblioteca se puede caracterizar con autenticidad a cualquier personaje, y no sólo a los históricos (el glorioso capitán Cook, Elvis Presley, Albert Einstein, Martin Luther King…), sino también a anónimos de cualquier grupo étnico y oficio que se quiera: pescador del arenque; cosechero de madera; amotinado, pirata, miembro de la Brigada de Bicicletas, conspirador, balsero, refugiado; recolector de guisantes, esquimal, hipnotizador de caimanes, prisionero en un campo de trabajos forzados, cubano en éxodo, pescador de esponjas, tejedor de cestos o productor de bananas en una república bananera… En esta biblioteca, se pueden ver las caras y los atuendos de esos personajes, oír sus canciones y sus experiencias, y curiosear en sus cartas más íntimas y en sus diarios escritos a mano…
Aunque yo nunca quise creerlo; al final, me pregunto si será verdad eso que se dice de que la realidad supera a la ficción algunas veces; porque, con sólo leer estos “casos reales”, nos puede surgir la identificación que busca el literato. Si es usted un indignado o un líder en materia de derechos civiles, por ejemplo, gracias a estos documentos personales, podrá sentir lo que sintieron los activistas de otras épocas al combatir al poder arbitrario o al luchar por un espacio y una oportunidad económica; por el bienestar de los niños, el sufragio femenino y la vida de todas las clases sociales.
Elija su papel en el teatro del mundo. Aquí, cualquiera puede ser adelantado, explorador, cartógrafo, náufrago, rebelde, revolucionario; descubridor, colono, cazador, comerciante, científico, aventurero… Yo, como vengo ya varios días “tarruceando” en los tarros de esencias de la civilización, he fotografiado el Niágara con cianotipia y me he ido con mi cámara por todo el mundo, a lo Dorothea Lange, a retratar mujeres emigrantes y muchachos hambrientos, profanos y listos.
Le aseguro que el viaje vale la pena. Si se decide a embarcarse conmigo en la Biblioteca Digital Mundial, los mejores pilotos y expertos del mar del mundo nos darán sus cartas de navegación; se sentarán con nosotros en torno a un gran tambor, y estudiaremos juntos el mapa del tesoro oculto en esta Web: nuestra cultura...
Aquí le dejo la llave del sitio: www.wdl.org. Estoy segura de que la utilizará y la compartirá usted en cuanto consiga perderles el miedo a esas criaturas míticas que se elevan de las aguas y sugieren los límites del conocimiento humano.

viernes, 27 de mayo de 2011

EN LA PLAZA DE SOL… UCIÓN

Estoy con la gente que ha tomado las calles. Espero que puedan que podamos seguir manifestando opiniones de forma pacífica; que no les desalojen por la fuerza de ninguna plaza más (como, están haciendo ya en la plaza de Cataluña); que mantengan la calma, la energía, la buena intención y las ideas claras, y que obtengan lo que intentan obtener: la regeneración de nuestro sistema político y económico.


Estas son algunas de las medidas que proponen:

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:
  • Control del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.
  • Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, años de cotización y pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español.
  • Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
  • Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.
  • Reducción de los cargos de libre designación.
2. CONTRA EL DESEMPLEO:
  • Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
  • Jubilación a los 65 sin aumentar edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
  • Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
  • Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos en las grandes empresas mientras haya beneficios; que no cubran con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
  • Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.
3. DERECHO A LA VIVIENDA:
  • Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.
  • Ayudas al alquiler para jóvenes y personas de bajos recursos.
  • Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.
4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:
  • Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.
  • Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.
  • Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.
  • Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.
  • Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.
  • Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.
  • Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.
5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:
  • Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.
6. FISCALIDAD:
  • Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.
  • Eliminación de las SICAV.
  • Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
  • Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.
  • Promoción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).
7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:
  • No al control de Internet. Abolición de la Ley Sinde.
  • Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.
  • Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.
  • Referéndums obligatorios para introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.
  • Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.
  • Independencia del Poder Judicial: reforma del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.
  • Establecimiento de mecanismos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.
8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

Todos los indignados que podáis, acudid con flores a las concentraciones de hoy a las 7 de la tarde en las plazas de España.

Para profundizar y actualizar esta información, así como para dar vuestra opinión y añadir vuestras propuestas, visitad la Web de la plataforma ¡Democracia real ya!

miércoles, 18 de mayo de 2011

DOS CONCIERTOS EN MADRID Y UN INTERCAMBIO: MÓSTOLES EN PUERTOLLANO

El último trimestre del curso se anuncia de lo más musical. El 25 de abril asistí, en el Auditorio Nacional, a un concierto de la JONDE (Joven Orquesta Nacional de España) dirigida por George Pehlivanian, un joven y brillante director libanés que ha tocado con muchas de las orquestas punteras del mundo. Escuché, en esa ocasión, la “Sinfonía Clásica” de Prokofiev, la Sinfonía nº 1, en do menor, op. 68 de Brahms y el Concierto Romànesc de Ligeti (que me cautivó especialmente)… Además de tres bises muy alegres que acabaron en una zarabanda de abrazos y de aplausos. La seriedad de aquellos músicos unida a esa actitud tan amigable me dejó la sonrisa en la boca un par de días y la sensación de que hacer música en grupo debe de ser una experiencia tan enriquecedora como escucharla.

George Pehlivanian recibiendo el calor del público frente a los músicos de la JONDE. Foto: Carmen Montalbán

Tres días después, el 28 de abril, cuando aún me palpitaban las palmas de las manos de aplaudir, asistí a otro concierto que un Grupo de Cámara y los Departamentos de Guitarra y Piano del Conservatorio Profesional de Música “Rodolfo Halffter”, de Móstoles, daban en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de la Universidad Politécnica de Madrid. Aunque (salvo el profesor, David Arenas) estos chicos no estudian aún enseñanzas superiores de música, como en el caso de la JONDE, también fue un concierto precioso. Muy bien los intérpretes de Piano y Guitarra (por cierto, que hacía mucho tiempo que no escuchaba guitarra clásica, ¡encantadora!) y en el Departamento de Conjuntos excelente el Sexteto, en mi bemol mayor, para viento, Op. 71, de Beethoven, interpretado por los clarinetes Julián Fernández Torres y David Arenas Ruiz; por las trompas Inés Sanz Amorós y Carlos Cespedosa Albarracín, y por los fagotes Iván García Jiménez y Sergio Hernández Jiménez.

Orquesta de Enseñanzas Elementales del CPM “Rodolfo Halffter”. Foto: Carmen Montalbán.

Y aún hablaré de un tercer concierto ─el más reciente─, de músicos todavía más jóvenes (mayoritariamente, Enseñanzas Elementales, EE), al que asistí el pasado fin de semana en Puertollano, Ciudad Real: el Concierto Intercambio que dieron el sábado, 14 de mayo, en el Auditorio Municipal “Pedro Almodóvar”, las Orquestas de Cuerda Elemental y Profesional del conservatorio anfitrión, “Pablo Sorozábal”, de Puertollano, y la Orquesta de Cuerda de EE del “Rodolfo Halffter”, su invitada.

Fue una auténtica delicia. La orquesta del “Rodolfo Halffter”, dirigida por María Dolores Encina Guzmán, repitió el programa que había tocado en el Intercambio “Mérida en Móstoles”, el 13 de abril: Serenata nocturna” y “Rock hound”, de Frost; el tercer movimiento de “Scherezade”, de Korsakov; “Don Quijote cabalga de nuevo”, de Ramskill; “Summer Storm”, de Straub; los “Homenajes” ─ a Hiroshima, a la imaginación de los niños y a las Culturas del mundo─  de Eduardo del Río Robles; “Dreaming” y “Tovarich’s vals”, para orquesta y violín, de David Gómez Alvarado y “Lolita”, de Antonio Guzmán Ricis, adaptada para orquesta de cuerda y piano por Álvaro Gómez Alvarado, que asistió al concierto, emocionado.

A la izquierda, Daniel Poncela interpretando “Tovarich’s vals”. A la derecha, recibiendo los aplausos del público junto a Laura Morena González, solista en el bis. Fotos: Carmen Montalbán.

Porque el “trabajo doble” que han puesto los niños y niñas de Móstoles en estas piezas se ha traducido en seguridad; seguridad para sonar con fuerza, sí, pero también con delicadeza, según convenga a la interpretación. El resultado de todo esto es un milagro que ocurre a veces: que la música fluye como por sí sola y se escucha el diálogo de los instrumentos. Se lo aseguro: he oído cantar a unos y acompañar a otros, como si un piano y una pandilla de violines, violas, cellos y contrabajos se hubiesen quedado solos en la sala, en una fiesta íntima, alegre y apacible…

Y esa misma sensación placentera recibí del “Pablo Sorozábal”. Ya su Orquesta de EE, aunque de fundación reciente, interpretó buena música; con una pulcritud que anuncia a futuros profesionales. Su dirección corría a cargo de Andrea Paola Henríquez Laurent; cuya labor me pareció tan limpia que, enseguida, dejé de ver el trabajo que ella y sus músicos traían detrás y empecé a disfrutar de su programa: “Pocahontas”, dos piezas de la B.S.O. (Steady as the beating drum / The Virginia Company), de Alan Menken, y “Suite of the day”, de Hilary Burgoyne (TV Time The Spy Serial; Evening: At The Disco).

Andrea Paola Henríquez Laurent felicitando a sus músicos durante los aplausos. Foto: Carmen Montalbán.

Más veterana, la Orquesta de E. Profesionales del “Pablo Sorozábal”, dirigida por Enrique Santacecilia Oller, nos ofreció Balletto a 4 “Fechtschule”, de J. H. Schmelzer, y Sarabande en re menor (Suite para clave nº 4) de G. F. Haendel / D. Santacecilia. Una música bellísima y muy bien interpretada. Resultado: muchas, muchas ovaciones.

Enrique Santacecilia Oller frente a la Orquesta de EE del “Pablo Sorozábal”. Foto: Carmen Montalbán.

Y, claro, en un Concierto de Intercambio, no sólo se hace música; también se hace amistad. Las AMPAS de ambos Conservatorios intercambiaron regalos y, después del concierto, los jóvenes músicos cenaron juntos, salieron a conocer la ciudad y regresaron con la agenda llena de e-mails y teléfonos, y muchos más amigos de los que habían llevado. Los niños y niñas de Móstoles ya están esperando la futura visita de sus colegas de Puertollano. Espero que, hasta entonces, las cuerdas que se tienden entre unos y otros continúen afinadas y tensas, y mantengan sus buenas vibraciones.


Álvaro Gómez Alvarado felicita al pianista Andrés Poncela a la salida del concierto

¿Que qué he aprendido yo?... Pues eso, que cuanto más esfuerzo previo haya invertido un artista, menos notarán su esfuerzo y será más fácil para los demás saborear su obra (del arte que sea). Si el creador trabaja, el público extiende la mano y recoge un fruto que cae sobre ella con cierto aire espontáneo e inocente, como llovido del cielo.

domingo, 1 de mayo de 2011

“Versos para los besos”

Ahora, en primavera, cuando los corazones se desbocan y hasta gente serena como yo piensa “mesa” y, de pronto, dice “silla”, el poeta aparece para hablar del AMOR y hacer nadar llamas en agua fría. Nadie mejor que él para tal cosa. ¿Es que acaso el poeta no nació bajo el signo de Venus, que todo lo une de dos en dos?

      "Pareja de cardos”. Foto: Carmen Montalbán

El poeta es un velero: a la hora de rimar, el corazón le lleva.

Les he de confesar que, a mí, ya me ha cantado muchos detalles sobre el tema del amor; sólo que, el mismo amor (el buen amor, constante, que saca de la noche la dulce boca de quien yo me sé), me hace olvidar, sin más, todo aquello que aprendo. En el preciso instante de decir “Ya lo sé”, soy nueva en esto.

Y eso que, por distinta que de una vez para otra resulte la pasión, una cosa sí habrá que recordar por siempre: la poesía y el amor corren tan a la par como la mar y el cielo.

…La poesía, la muerte y el amor, he de añadir… Añado. El amor acaba con nosotros para llegar más lejos que nuestra propia vida. Muchos poemas son cánticos a un deseo que suspende los sentidos. ¿Seguiré respirando tras mi muerte o existiré como una muerta en vida? Si yo no lo pudiera responder, siempre habrá algún juglar que se cuide de que el corazón no se pase de moda y de que los sentimientos decidan... Eso espero yo también, Sabina.

¿Acaso hay existencia más perdida que la de aquel que ni ama ni amará ni ha amado nunca, hasta ahora? Sospecho que los versos que leí han venido a decirme algo muy importante: o me sé la verdad del amor verdadero, o no he vivido. 

Muchas gracias, poeta, por desmayarte de enamoramiento y atreverte a vivir y a morir por amor, y a estar furioso. Gracias por escribir versos para los besos; versos que tejen en el aire la ilusión de besar; versos que ruedan, ruedan, por caricias perdidas y placeres secretos. Mil gracias por cantarle a lo que yo amo y sentir lo mismísimo que siento.

*He empleado para este recorte versos y fragmentos de ellos de los algunos de los poetas citados al final de mi entrada “Que tenemos que hablar de muchas cosas".

viernes, 15 de abril de 2011

Concierto Intercambio: Mérida en Móstoles

El pasado miércoles, 13 de abril, asistí en Móstoles a un concierto de intercambio entre un cuarteto de clarinetes del C.P.M. “Esteban Sánchez”, de Mérida, y la orquesta de Cuerda y Piano de Enseñanzas Elementales del Conservatorio anfitrión, el “Rodolfo Halffter”. Mediante este concierto, los músicos emeritenses devolvían la visita que el “Rodolfo Halffter” les hizo en 2009, y de la que ya les hablé en este blog, en relación a mis dos hijos, estudiantes de música en Móstoles: Daniel y Andrés Poncela (este último, aunque ya cursa 2º de Enseñanzas Profesionales, sigue formando parte de la orquesta, como pianista).

El programa de este año ha sido una verdadera belleza. En la primera parte, el cuarteto de Clarinetes del “Esteban Sánchez” interpretó “Claro de luna”, de Debussy; “Rosamunde”, de Schubert; “Canción de caza”, de la ópera “El cazador furtivo”, de Weber, y “Danzas rumanas”, de B. Bartók. Música sugerente, mágica, seductora que fue deliciosamente interpretada por Elisa Victoria Iruzubieta Pickman (clarinete bajo y directora del cuarteto) y por sus alumnos Carmen Sánchez Cabezas, Moserrat Vas Pina y Alejandro Mondragón Cortés.

Cuarteto de clarinetes del C.P.M. “Esteban Sánchez de Mérida”. Fotos: Carmen Montalbán

En la segunda parte, también los niños y niñas de Enseñanzas Elementales del “Rodolfo Halffter” tuvieron un programa muy interesante. Junto a sus clásicos clásicos (“Serenata nocturna” y “Rock hound”, de Frost; el tercer movimiento de “Sherezade”, de Korsakov; “Don Quijote cabalga de nuevo”, de Ramskill y “Summer Storm”, de Straub), esta orquesta tiene la suerte de contar con piezas compuestas expresamente para ella, como los “Homenajes” de Eduardo del Río Robles, profesor de Música de Cámara y Violonchelo del “Rodolfo Halffter. Son todos muy hermosos; pero, en concreto, el “Homenaje a Hiroshima”, me envuelve en una neblina blanca, fría y deslumbrante, que me pone de gallina hasta la piel del alma.

Otro compositor que ha aportado sus joyas al programa del “Rodolfo Halffter” ha sido el ex alumno David Gómez Alvarado, que ha aportado para ésta, su orquesta-cuna, “Dreaming” y “Tovarich’s vals”, para orquesta y violín, que la orquesta estrenó, precisamente, en Mérida, hace dos años, con Adrián Oter como solista. Ahora, en esta segunda ocasión, es Daniel Poncela quien ha debutado como solista. A pesar de ser tan joven (1ª de Grado Medio, o Enseñanzas Profesionales), ha aprovechado la oportunidad que le ha brindado la orquesta en la que “nació” musicalmente, y ha sacado de su violín un sonido precioso, afinado y valiente, digno de la exquisita composición de David.


Tovarich’s vals”. Foto: Carmen Montalbán

Pero el estreno mundial, la obra estrella de este concierto, ha sido “Lolita”, una tanda de valses para banda compuesta por Antonio Guzmán Ricis y adaptada para esta orquesta de cuerda y piano por un hermano de David, Álvaro Gómez Alvarado, que también entró en la música a través de la orquesta de Grado Elemental del Rodolfo Halffter.

El compositor Antonio Guzmán Ricis  (Barcarrota, 1896- Palencia, 1944) se dedicó a la música toda su vida. Fue director de las bandas municipales de ciudades como La Gineta y Villarrobledo (Albacete), Cuenca y Palencia. Murió poco después de obtener, con un éxito rotundo, la plaza de director de la Banda de Música de Sevilla.

Casualmente, hace poco, leyendo una biografía del gran poeta palentino Gabino-Alejandro Carriedo (“Gabino-Alejandro Carriedo, su continente y su contenido”), el autor, Amador Palacios, pone las siguientes palabras en boca de una hermana del poeta: “No dejaba de asistir a ningún concierto; los únicos que había por aquel entonces los daba la banda municipal de la localidad que dirigía el maestro Guzmán Ricis, hombre de gran talento musical. Obras de Chapi, Breton, Saint-Saens y muchos más entraban en su repertorio”.

Guzmán Ricis compuso más de 230 obras (entre otras, por ejemplo, el “Himno de Palencia”). De todas las composiciones dedicadas a sus hijos, “Lolita” es, quizás, la más alegre y juguetona. Lo curioso del caso es que la hija de Guzmán Ricis a quien va destinada  “Lolita” es la madre de María Dolores Encina Guzmán, la directora de la orquesta de cuerda que estrenó la obra en Móstoles, el miércoles. Fue emocionante. María Dolores Encina extendió en el atril las partituras sin decirle a nadie que habían sido escritas por el puño, la tinta, y el corazón de su abuelo.


Lolita” puede tener sus complicaciones para niños que (en su gran mayoría) no llevan estudiando más de cuatro años de Música. Según Álvaro Gómez Alvarado, la adaptación no resultó difícil, puesto que la obra es musicalmente redonda. Él sólo tuvo dice que centrar la armonía en el piano. ¿El resultado?: que “Lolita” me fascinó. Nos fascinó a todos. No es de extrañar que hayan sido estudiantes tan jóvenes quienes han estrenado la obra. Guzmán Ricis siempre estuvo interesado por la enseñanza (publicó varios libros de solfeo y fundó la Academia Municipal de Música de Palencia) y su nieta, Lola, ha heredado de él la pasión por la música y la vocación pedagógica. Su trabajo de los matices y las articulaciones, y sus concienzudos, pero alegres ensayos, no sólo lograron aplausos fervientes y mucha gratitud por parte del público, sino una alegría que en lo que a mí concierne todavía perdura.

Armonía en el piano”; “Alegría en los ensayos”. Fotos: Carmen Montalbán

En fin, que aunque no puedo ser imparcial les aseguro que el intercambio entre “Rodolfo Halffter” y “Esteban Sánchez” fue todo un éxito (musical y humano) que concluyó con una convivencia entre músicos de Mérida y de Móstoles y un feliz intercambio de repertorio y de experiencias. Hasta siempre, Mérida.


Las chicas del cuarteto de clarinetes homenajean a la directora de la orquesta de cuerda. Foto: Carmen Montalbán

viernes, 1 de abril de 2011

La paz y la palabra: la guerra, no

Sí, ya sé  que tenemos que hablar de muchas cosas y que yo había pensado charlar con el poeta del amor, ahora que es primavera. El gran problema es que, después de muchos días pidiendo en todas partes que ayudasen a la población libia y que la protegieran de Gadafi (uno de aquellos reyes malos a quienes escribí mi carta en Reyes), ha empezado una guerra. Perdonen, no entendieron: GUERRA, NO. Yo quería evitar bombardeos sobre aquellas personas; no que las bombas, ahora, fueran nuestras. ¿Es que no había manera de echar al dictador, ir contra el asesino, y devolver a los demás su libertad sin convertirlos en hombres libres muertos?

“La guerra”, Carmen Montalbán

Llámenme simple sí, prefiero serlo, pero este sinsentido casi ni con poesía conseguiré entenderlo.

¿Quieren imágenes de muerte y destrucción?: pues no vean la tele ni lancen misiles, lean unos cuantos versos y húndanse en las imágenes poéticas. “Los cuatro sonetos del Apocalipsis” y otras muchas más poesías de guerra han hecho retratos de bestias feroces; de querellas que surgen como toros; de un invisible avión que moscardonea; de interminable sangre por el campo; del rugir de cañones; de ballestas; de esas otras armas actuales que transforman las venas en mariposas negras y moradas; del ciego sol, la sed y la fatiga; de amaneceres ardientes; de un aire que se convierte en humo; de cuerpos desgarrados ─leña para quemar─; de cocodrilos que nunca más cocodrilearán; de niños muertos…

Ya sé que, esta vez, la guerra no es cosa de uno ni de tres, sino de toda la Comunidad Europea; aún así vayan acabando ¡ojo con ella! Gane quien gane, para muchos libios, después de tanto horror a manos llenas, ya no podrán venir años triunfales… ¿O acaso no son ellos los que importan?


“Los que importan”, Carmen Montalbán

Algún que otro poeta, entre clavel y espada, nos advierte en alguna obra incompleta (interrumpida, acaso, por la guerra) que, aquí y ahora, mientras traza su curva el pez de fuego en Libia, no habrá nadie, absolutamente nadie, que gane nada (salvo petróleo, unas cuántas empresas que nos lo venden cada vez más caro y que ya no lo rebajarán cuando cambien las cosas, como si, para ellas, el precio sea un terreno conquistado).

Algún que otro poeta ─que llegó con un nudo en la garganta y una mirada cosmopoética─ dice que la poesía, gozosamente incrédula, se arma únicamente con palabras y con voces hermosas e inflexibles; dice que sólo ella ─la poesía─ vence lo que parece un imposible. El poeta del que hablo pide, como yo pido, la paz y la palabra y un lápiz y un papel, para acabar la carta del soldado. Porque esa carta, ¿saben?, que empezó perdiendo al remitente, habría hablado de los hombres, pero no de todos. De todos, no, nunca. Eran tres. Eran dos. Era uno… ¿Recuerdan a Lorca haciendo la resta de árboles cortados?

“Era un árbol”, Carmen Montalbán

Sólo tengo un consuelo: sé que esos tres ningunos ya no podrán matar ningunos pájaros.

Por tuyo se da el castillo, poeta, para que eches tu carta; eso sí, es un castillo vacío, materia de testamento: aquí no quedará tampoco destinatario que valga. Cero: así es como termina toda guerra.

*Recorte elaborado con citas de algunos de los poetas enumerados al final de mi entradaQue tenemos que hablar de muchas cosas”.

miércoles, 16 de marzo de 2011

“La forma del agua”, Andrea Camilleri

La forma del agua” es la primera novela de una larga serie (más de veinte obras, entre novelas y libros de relatos) protagonizada por el comisario de policía siciliano Salvo Montalbano (nombre otorgado en homenaje a Manuel Vázquez Montalbán). Su prolífico autor, Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925), que debutó como novelista en 1978 con “El curso de las cosas”, es, además, guionista, director de teatro y televisión, y profesor de Arte Dramático en la Academia de Roma. Aparte de la serie de Montalbano, Camilleri es autor de otras muchas obras; sirva como ejemplo, “La muerte de Amalia Sacerdote” (Premio RBA de novela negra 2008).


MONTALBANO EN EL CASO DE LA MONTALBÁN


Es… Es… Es…

Un día, de repente, se me cae la estantería encima. Cuando despierto, echando los bofes, no sé el sujeto ni los atributos del verbo ─“es”─ que me oigo pronunciar. Me encuentro debajo de un caos de papeles, respiro hondo, y me centro en la primera persona. Hay que resolver quién “SOY” antes de que mis chichones tengan más identidad que yo. Cuando comprendo que ─para impedir infames conjeturas sobre si SOY ésta o si SOY la otra─ lo mejor que puedo hacer es recurrir a un experto, pienso en el comisario Salvo Montalbano; y no porque tenga la impresión de haber estado soñando con él bajo esta estupenda montaña de libros: también, porque veo su nombre en un papel que no está sobre mí, sino debajo mismo de mis narices.

─¿Quién coño es? ─contestó, al primer tono, todavía adormilado.
─ Esperaba que tú lo adivinaras, no que tomases la parte por el todo.
Lo dije compungida, para que el comisario, que es buena persona, se sintiera obligado a echarme una mano; pero regruñó:
─¿Me arrancas de un sueño estupendo, a las dos de la madrugada, para que te resuelva un acertijo?
─ Acabo de sufrir un accidente. Nada grave. Si me atrevo a molestarte es porque me he olvidado de quién soy y, en cambio, sé muy bien quién eres tú. Te llamas Salvo Montalbano, y tienes un lunar bajo el ojo izquierdo. Eres de Sicilia, comisario de las fuerzas del orden de Vigàta. Tu novia, Livia, vive en Génova. En la escuela estudiabas de carrerilla, no respondías preguntas salteadas; ahora, sin embargo, eres un lince establecido nexos lógicos. Resumiendo, que me vienes que ni pintado. En cuestión de minutos, te fulminará el rayo de la intuición y, ¡zas!, dirás mi nombre. No seré nadie si no lo averiguas.
─ Para no ser nadie, armas mucho escándalo. Mira, por mi cabeza no pasaba ni de lejos pronunciar, hasta mañana, otro nombre que el de Livia, con quien soñaba cuando sonó el teléfono; o, si acaso, el del cadáver que estoy investigando.
─ ¿Luparello?

Oí crujir las vértebras del comisario: debía de haber brincado sobre su colchón.

─ ¡Calma! ─le aconsejé─, o no seré la única que va a necesitar un collarín.
─ ¿Has dicho Luparello? ─gritó, completamente espabilado; y, de golpe, me soltó otro par de recelosas preguntas─. ¿Me has intervenido el teléfono? ¿Qué sabes de una historia tan secreta?
─ Imagino que la habré leído.
─¿En algún informe policial? ¿Eres carabinero, de la fiscalía, de la Policía Judicial? ¿O has hablado con el jefe de la Científica? ¡Ese cotilla no ha perdido el tiempo!
─Esto, más que un informe, es una novela ─dije, hojeando los papeles sobre los que había caído hacía un momento─. Habla de pasión, violencia, y del gran peligro que, para un político, tiene su propio brazo derecho. Se titula “La forma del agua”, y no la firma un policía, sino un escritor: Andrea Camilleri; un italiano de ingenio desbordante, a juzgar por mi impresión, en las notas de los márgenes, amigo de tu medio tocayo español Vázquez Montalbán, que en paz descanse.

Ambos guardamos silencio, en actitud pensativa, hasta que Montalbano les dio un furibundo grito a sus propios pensamientos.

─¿Que Camilleri se ha inmiscuido en mi investigación bajo el disfraz de autor de novela negra? ¿Y qué sabe él del caso Luparello?
─ Yo diría que más que tú. Sabe que, al parecer, tu pez gordo la ha palmado de forma natural, echando un polvo dentro de su coche, en esa especie de burdel al aire libre al que llamáis aprisco, pero que tú no acabas de fiarte de lo del fallo cardíaco.
─¡Jesús! Basta muy poco para que tome cuerpo la sospecha de que eres tú quien sabe demasiado. ¿Qué hacías el domingo, a eso de las diez o diez y media?
─Ya que me lo preguntas, tengo la sensación de que Camilleri me llevó a conocer el lugar de los hechos. El mismo día, a la misma hora, me paseaba de su mano por entre las manadas de rufianes del aprisco: camellos, prostitutas, emigrantes desarraigados y soldados salidos…
─De la Brigada de buenas costumbres no eres: descartado. ¡Menuda insensata! ¿Y no te advirtió nadie del peligro?
─ ¿Qué peligro?
─ Por lo que veo, no miras dónde pisas. Aquí hay mucho gallito controlando el territorio; mucho proxeneta y mucho maleante capaz de ponerle las peras a cuarto al que meta la nariz en sus dominios… Entre tanta mafia, tanto reparto de porcentajes, y tanta licencia en papel timbrado detrás de tantos negocios turbios, puedes acabar jodida. Si te empeñas en seguir paseando por Vigàta como una mina errante, aparte de armar un jaleo que no veas, lo mejor que te puede pasar es quedar empotrada en una estantería. El primer cabrón de tres al cuarto que te vea fisgoneando en sus asuntos te reventará los cojones a patadas, ¿te enteras?
─Los cojones no; eso, seguro. Soy una mujer, ¿no te habías dado cuenta?
─Tengo una curiosidad ─carraspeó Montalbano, incómodo con mi descaro─: ¿No perdiste un collar en el aprisco?
─Frío, frío. No tengo trazas, vista en el espejo, de llevar nunca ninguna joya.
─Aunque no tengo webcam, te creo: tú eres pobre y trabajadora. Aún así, vete a saber por qué, alguien quiere que la pringues, ¿qué te apuestas? ¿Harías el favor de enviarme tus anotaciones para que llegue al fondo del asunto?
─¡Faltaría más, comisario! Van camino de Sicilia.
─ Espero que sirvan para explicar, al menos, cómo te ha enredado Camilleri para que acudas a mí como a un pariente. Hasta yo te estoy tuteando, ¿te das cuenta? ¿Te ha detallado todos mis movimientos? ¿Qué sabes de mí, exactamente?
─ ¿Qué quieres que sepa? Nada. Bueno, sí… Sé que desconfías de aquello que te sirven en bandeja; excepto de una buena comida, por supuesto. Tu gusto es exquisito, también, en otras cosas; pese a tus malos modos mañaneros. Descontándome a mí, nunca le hablas de tú a quien no conozcas. En amor, eres una figura de época. Me resultas un tipo entrañable cuando te ves a ti mismo en clave cómica, pegándoles patadas a las puertas, y te avergüenzas. Tu espíritu es comunista: a las manifestaciones no vas, precisamente, a ayudar a las fuerzas del orden. Vives de tu mísero sueldo, remiendas los fondos de tus pantalones, y pagas tus deudas. Dentro de lo que cabe, eres un hombre honrado; y digo dentro de lo que cabe porque, con tal de esclarecer un caso, montas el numerito que sea. Poniendo trampas, no te cortas. Robas, manipulas, mientes como un bellaco… A la menor de cambio, te haces el imbécil. ¡Qué hijo de puta! De imbécil, nada. Eres muy pero que muy competente. Funcionas a fuerza de corazonadas, impulsado por tu curiosidad gatuna. Por hacerle un favor a cualquier miserable, eres más que capaz de ocultar una prueba; eso sí, siempre con un sentimiento de culpa de lo más cristiano.

La satisfacción de acertar en mis cálculos se vio empañada por tales turbulencias al otro lado de la línea, que temí que me pusiera de vuelta y media.

─ ¡Vaya con la comisaria Montalbán! ─suspiró, en cambio, y añadió en voz alta─: he de admitir que CASI todos tus detalles cuadran; pero, como comprenderás, no estamos aquí para hacernos cumplidos. Volvamos al motivo de tu llamada o nos darán las tantas. ¿Has olvidado quién eres? Te echaré una mano. Es facilísimo: acaban de entregarme tu cuaderno. Te contaré todo esto por escrito; pero, como adelanto, a ojo de buen cubero, te diré que me ves como a un pariente por nuestra semejanza de apellidos. Te llamas Carmen Montalbán. Por lo que deduzco, también tú eres una persona honrada; defensora de los derechos humanos. Vives en Madrid. Con la literatura, te pasa lo que a mí con la comida: no puedes resistirte a lo que es bueno. Si una historia te atrapa, se te pone en marcha un mecanismo mental que, exteriormente, se traduce en un afán de tomar notas; e, interiormente, en unas ganas locas de entrar en acción. Eso es lo que haces: entras en la historia; cada libro es un CASO que, de 15 en 15 días, resuelves en tu blog, por afición. Ayer te tocaba “La forma del agua” (esa especie de viaje siciliano en que me consideras un caso a mí), pero pasaste el día eclipsada con tu admirado Camilleri y la noche aplastada por tus papeles. Según estas notas, “La forma del agua” es el recipiente que le presta forma al agua que contiene: tú. En una palabra: estás como una chota.

─Pero, ¿cómo lo haces para dar en el clavo? ─pregunté, atontada por la sorpresa, tras soltar un relincho de caballo.
─ Soy policía, ¿recuerdas?
─ ¿Entonces, qué? ¿Piensas detenerme?
─ ¿Has hecho algo peor que obligarme a pasar la noche en vela? Si quieres publicar tu entrada, hazlo. Vas un día retrasada: estás tardando. Aplícate pomada en la cabeza, y dirígete al público como una espectadora a quien el prestidigitador ha revelado el truco, pero no se te ocurra soltar el nombre del asesino ni los entresijos del caso; al menos, hasta que yo lo cierre, ¿me explico bien?
─Divinamente, pero el asesino es…
─Si lo dices, sé de alguien que le va a dar un empujoncito a la estantería que te queda en pie ─me avisó Montalbano, muy sinceramente.

… Es… Es… Es…