domingo 28 de junio de 2009

“El chino”, Henning Mankell


El escritor y dramaturgo sueco Henning Mankell (Estocolmo, 1948) cobró fama internacional con el inspector Wallander, protagonista de una larga serie de novela negra (“Asesinos sin rostro”; “Los perros de Riga”; “La leona blanca”; “El hombre sonriente”; “La falsa pista”; “La quinta mujer”; “Pisando los talones”; “Cortafuegos”; “Antes de que hiele”…)


No es Wallander quien protagoniza “El chino”. En esta novela policiaca de denuncia política, la construcción del ferrocarril en Estados Unidos desencadena, muchos años después, una masacre en Suecia; tragedia que tendrá repercusiones en China y en África.


Otras obras de Mankell son: “El retorno del profesor de baile”; “El cerebro de Kennedy”; “Profundidades”; “Zapatos italianos”; “El secreto del fuego”; “Jugar con fuego”; “La ira del fuego”; “Comedia infantil”, etc.

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ESCRIBIR DE LOS QUE ESCRIBEN


Madrid. Calor sofocante. Inicios del verano. C.M. se levanta pronto por culpa del mosquito sediento de sangre que ronda su cama. “El chino” está abierto sobre su mesilla, junto al bloc de notas.


En esta novela, escriben todos los personajes importantes. Componen sus historias ─en cartas y diarios─ tanto J.A., el colono sueco que se marchó a América a mediados del XIX, como uno de los chinos a quienes explotaba este capataz racista. Escribe el poderoso descendiente del chino ─más vengativo que el capitán Nemo─ y escribe la hija adoptiva de los descendientes de aquel capataz; una jueza que redacta sus sentencias junto a los borradores de sus canciones secretas…


C.M. echa de menos algunos fragmentos de esos testimonios (que se prometen unos contrapunto de otros). Mankell, que también escribe, compone su historia alrededor de ellos; pero, excepto alguna frase de J.A., lo más largo que trascribe es el juramento de juez y alguna que otra lista de asesinados. C.M., que se comporta a veces como una reportera que hubiese llegado antes que nadie a dar cuenta de lo que leído, no puede por menos de escribir ─también ella─ este comentario… eso sí, lo hace con una gratitud angelical y conforme a su mejor criterio y conciencia.


La abajo firmante, comienza sus anotaciones estructurando lo que acaba de leer, para pedirle a su memoria que registre los detalles.


1ª parte. Actualidad (2006). Dieciocho personas ancianas y un niño, emparentados todos con los Andrén, aparecen asesinados y mutilados en un pueblecito perdido de Suecia. La Policía sospecha que la masacre es acción de un perturbado pero la jueza Birgitta Roslin descubre un suceso similar, ocurrido en Nevada a otros Andrén muchos años atrás.


2ª parte. Pasado (1860) Miles de chinos fueron llevados a Estados Unidos a trabajar casi como esclavos en la construcción del ferrocarril; entre ellos, los hermanos Wu, San y Guo Si. Estos chinos son maltratados por su capataz, un sueco de cuyos parientes hemos tenido noticias en la primera parte.


3ª Parte. Engarce presente–pasado (140 años después de los agravios). Un descendiente de los chinos mortificados ─Ya Ru─, muy poderoso hoy, decide vengarse; una descendiente (aunque adoptiva) del opresor ─Birgitta Roslin─ intenta averiguar la clave de los asesinatos.


4ª Parte. Engarce pasado-futuro. A las puertas de los JJOO, cuatro millones de chinos pobres serán enviados a África, donde los poderes políticos que encarna Ya Ru emplearán los mismos modos colonizadores que habían empleado en América con sus antepasados... Birgitta Roslin está sentenciada: sabe demasiado del asesinato múltiple de su país. El Chino estará más seguro si ella también acaba con un hachazo en la espalda...


C.M. jura y declara por su honor y conciencia que sentía curiosidad. Ante una tentación tan poderosa, lo más sensato era colgar el cartel de “No molestar” y entrar en una historia con la que ella, en principio, nada tenía que ver. Tan absorta leyó que, mientras lo hacía, no tuvo ni deseo ni intención de abrir su bloc de notas. Henning Mankell la había atrapado en una trama con ingredientes de best seller: saltos en el tiempo; más vueltas por el mundo que Marco Polo (en este viaje, C.M. ha pisado ciudades modernas y pueblos malditos de todos los continentes salvo Oceanía, y ha cruzado todas las zonas horarias); odio aniquilador; el leitmotiv de la venganza; escandalosos titulares; suspense; poder; metas sobrehumanas…


C.M. mantiene y mantendrá que la atrapó el olor de la sangre de los crímenes atroces de la primera parte; que la interesaron las desventuras de los chinos en la segunda; que seguía estando alerta en la tercera, como un animal inquieto, mientras trataba de relacionar el presente y el pasado, y que contuvo la respiración, temiendo por la protagonista y por el futuro de África y de China, en la última…


Entonces, si aceptó el caramelo, ¿por qué sigue habiendo en ella cierto retraimiento? Tal vez, el problema no estribe en cada parte, por separado, sino en el modo de trenzar el género negro y la novela política y de denuncia. Como quiera que sea, el ritmo trepidante del comienzo y la magnitud de su baño de sangre habían hecho que C.M. esperase una resolución más centrada en los 19 cadáveres mutilados que la tuvieron en vilo en el primer cuarto de la novela. En las proximidades de la literatura hay que ser cauto y paciente; pero, o naces con las dotes de Hitchcock para hacer que funcionen los cambios bruscos sin previo aviso, o el lector se queda frío cuando ─tras tanta investigación y tanto crimen sin precedentes─ lo policíaco se esfuma como un lobo solitario entre los bosques infinitos de Suecia. ¿Que el género negro era sólo el arranque? Entonces, ¿a qué venían tantos detalles acerca de las veces que ha estado casada la jefa de policía o la regularidad con que se tiñe el pelo? No sé si me explico, pero, si lo más significativo iba a ser la novela-denuncia, tal vez es en personajes importantes para esa denuncia (Hong y Sang, por ejemplo) en los que habría que haber hecho hincapié.


Los tejemanejes del Chino también intrigan, es cierto. El suspense, si cabe, se acentúa; sólo que la naturaleza de ese suspense es más política que policíaca. Mankell pone una lupa de muchos aumentos frente a los objetivos del Chino. C.M. no piensa inmiscuirse en cómo organiza el autor su trabajo, ese no es su estilo; no obstante, sospecha que todo funcionaría mejor si la novela no comenzase con el juramento del cargo de juez, del Código Procesal, sino con algún fragmento del diario de ese psicópata o con algún escrito del partido Comunista, por ejemplo; algo que avisara desde el comienzo de la magnitud del poder hacia el que va a decantarse la obra… Ni que decir tiene que ésta es sólo la opinión de una escritora que plasma en su diario todo lo que le pasa por la cabeza… incluido el mosquito sediento de sangre que rondaba por su cama. C.M. acaba de aplastarlo entre los aterradores entresijos de los crímenes cometidos en Hesjövallen. Aquí está su cadáver.

lunes 15 de junio de 2009

“Ejercicios de estilo”, Raymond Queneau

El escritor francés Raymond Queneau (Le Havre, 1903-París, 1976) se inició en el movimiento surrealista y, finalmente, fundó el grupo Oulipo (Taller de Literatura Potencial), al que pertenecerían autores como Georges Perec e Italo Calvino. Este grupo desarrolló una nueva literatura de múltiples interpretaciones; llena de fantasía, humor y preocupación lingüística. Sus autores se auto-imponían limitaciones para que las obras surgieran en la tarea de sortearlas.

Queneau fue autor de novela, poesía y ensayo. En su obra, además de los experimentales «Ejercicios de estilo» que le dieron fama, destacan: «Le grama», «Pierrot, amigo mío», «Los hijos del viejo limón», «Siempre somos demasiado buenos con las mujeres», «Zazie en el metro» (llevada al cine L. Malle), «El diario íntimo de Sally Mara» y «El vuelo de Ícaro»; y libros de poesía como «Bucólicas», «Pequeña cosmogonía portátil», «Cien mil millones de poemas» y «Moral elemental».

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QUE NO, QUENEAU, QUE NO TE ENCUENTRO YO

Andaba buscando en mi biblioteca el libro de Queneau “Ejercicios de estilo” desde que supe que la Feria del Libro de Madrid estaría dedicada a Francia. No podía andar lejos. Utilicé a Raymond a menudo para mis clases de estilo. Sin embargo, pasé dos semanas buscándolo sin resultados en la pilada de papeles de mi casa. Hasta que hoy, ya, hace nada, se descolgó el estante más liado del rincón de desayunar y el tomo de arriba saltó de mi cabeza a mis cereales. “Ejercicios de estilo”. Queneau... ¡Vaya chichón!

Esta obra, recordé, narra una breve anécdota, de lo más trivial (viaje en bus urbano de un joven protestón con gorra de fieltro), sólo que el autor la cuenta de cien maneras: anagramas, deportes, poesía, ignorancia…

Mientras sacaba las palabras de Queneau de entre gotas de leche, pensaba que, tal vez, aun sin saberlo, esta manía mía (de hablar de obras que leo con su estilo propio) naciera inspirada en el autor y su obra.

─Que no, Queneau; que aunque no sé dónde estás ─susurré─, tu obra siempre me encontrará a mí.

ANAGRAMAS

Andaba buscando en mi celibato el brío de Aunque-no “Ajedrecístico de islote” desde que supe que la Fiera del Brillo de Dormida estaría dedicada a Afincar. No podía nadar lejos. Utilicé a Dramón, y a menudo, para mis calés del islote. Sin gamberro, pasé dos mesanas buscándolo sin adúlteros en la pálida epilepsia de mi saca. Hasta que hoy, ¡ay!, hace Adán, se descolgó el setenta más salido del rocín de enyesadura y el motor de rabiar saltó de mi cazabe a mis caérseles. “Ajedrecístico de islote”. Aunque no... ¡Vaya chochín!

Este rabo, recordé, narra un breve canteado, de lo más vibrátil (vieja en sub abruno de un vejón portento con groar de flirteo), sólo que el tauro la cuenta de cine Manresa: argamasa, despertó, poseía, ignorancia…

Mientras sacaba las parábolas de Aunque-no de entre gatos de Elche, pensaba que, tal vez, aun sin albores, esta ánima mía (hablar de sobra que olé, con su islote piropo) renacía parisina en el tauro y su rabo.

─Que no, Aunque-no; que aunque no es donde setas ─espino─, tu rabo siempre me encartonará a mí.

FUTBOLERO

Por fin se disputa el esperado encuentro entre el “Racing Queneau FC” y el “Deportivo Montalbán CF”. A pesar de tratarse de una liguilla amistosa, el Queneau ha estado a punto de ser descalificado por no presentarse al derbi programado en la “Feria del Libro de Madrid” ─con dos tercios de entrada reservada a la hinchada francesa─. Finalmente, el torneo se celebra en las instalaciones deportivas del comedor de la Montalbán.

Y aquí da comienzo el partido, señores. El colegiado pita el desayuno. El lleno es absoluto en las estanterías.

El Deportivo Montalbán luce su habitual uniforme de ositos y camiseta con lamparones, puesto que juega en casa. Por su parte, el Racing estrena indumentaria: negro sobre blanco, como la historia que va a escribirse aquí.

Atención, jugada de peligro. Ejercicios de Estilo, el delantero centro del Queneau, dribla a la defensa del equipo local; se escapa por la banda y se interna en el área rival. El defensor azul-lamparones intenta frenarle, pero su acción resulta inútil ante este imparable killer del área, que consigue llegar hasta el punto fatídico…Ejercicios de estilo culmina la jugada con su ya clásico punterazo. El portero del Deportivo se golpea la cabeza con el larguero y…

¡Gol! ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!

Golazo, señoras y señores. El poliédrico ha entrado en las mallas del mantel, hasta el fondo del tazón de leche.

El tiempo se detiene. Las asistencias médicas del Deportivo Montalban F.C. acuden inmediatamente a llevarse a su portero al hospital del nuevo Frigorífico.

El mister manda calentar a la galleta. El suplente del portero titular, Blog de Carmen Montalbán, entra en el campo.

¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

El árbitro pita. Se reanuda un encuentro que promete ser apasionante.

La afición local se ha vuelto loca. Escuchen su clamor.

"Que no, Queneau, que en casa gano yo".

miércoles 10 de junio de 2009

Carmen Montalbán en Mérida

Llevaba muchos años sin visitar Mérida y, ¡lo que son las cosas!, he ido dos veces en menos de un mes. La más reciente, el lunes pasado, día 8 de junio, invitada por el programa “El día es nuestro”, del Canal Extremadura TV, para el que me entrevistó en directo Olga Marset. Hablamos de mi libro "Estás en la luna". La entrevista fue un auténtico placer. Creí que iba a ponerme nerviosa, pero, gracias a Olga y al resto del equipo del Canal Extremadura, estuve a gusto y muy tranquila.

También mi visita anterior a Extremadura había sido agradable. Fue el 16 de mayo, cuando asistí al Concierto de Intercambio entre el Conservatorio “Esteban Sánchez”, de Mérida, y el Conservatorio “Rodolfo Halffter”, de Móstoles, en el Centro Cultural Alcazaba.


"Orquesta", Carmen Montalbán


Intervenían la Orquesta de Cuerda de Grado Elemental del “Rodolfo Halffter” y la Orquesta de Cuerda, el Coro y la Banda de viento de Grado Elemental del “Esteban Sánchez”, así como el grupo de Colectiva del C.P.M. Yo formaba parte del público porque mis dos hijos estudian en el Conservatorio de Móstoles y tocan en su Orquesta de Grado Elemental (violín y piano).


"Violonchelos", Carmen Montalbán

El concierto fue una delicia y las buenas vibraciones de la música (por cierto, la sonoridad del teatro era excelente) se incrementaron aún más gracias al cariñoso trato que tanto los organizadores como los músicos (niños y niñas) emeritenses tuvieron con sus invitados mostoleños.




"Violines", Carmen Montalbán

jueves 28 de mayo de 2009

CARMEN MONTALBÁN EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Queridos amigos, un año más, comienza la Feria del Libro de Madrid (del 29 de mayo al 14 de junio) en los Jardines del Buen Retiro.


En esta 68º edición, KALANDRAKA y FAKTORÍA K ocuparán la caseta 322, en la que firmaré ejemplares de “Estás en la luna” este sábado, 30 de mayo, a partir de las seis y media de la tarde.

jueves 14 de mayo de 2009

“Cómo convertir un buen guión en un guión excelente”, Linda Seger

Escribimos con el corazón, dejando fluir nuestra propia voz, pero llega un momento en que hemos emplear la cabeza y recurrir a lo que sabemos ─o a lo que saben expertas como Linda Seger─ para organizar la historia, perfeccionar la idea que ha hecho correr nuestra pluma, o profundizar en unos personajes que flotan en nuestras páginas como seres sin peso.

Linda Seger es una consultora de guiones de renombre internacional que ha sido requerida en más de 2000 procesos de creación. Sus obras (“Cómo llegar a ser un guionista excelente”, “Cómo crear personajes inolvidables”, “Cómo se hace una película: del guión a la pantalla”, “Arte de la adaptación: ficción y realidad en el cine”, y la que nos ocupa, entre otras) son manuales de cabecera para muchos e importantes cineastas… y literatos.

Durante la elaboración de mis primeras novelas, yo era muy aficionada a este tipo de guías prácticas. También recurría a ellas en mis inicios como correctora de estilo, sobre todo, ante estructuras complicadas. Intentaba averiguar qué hacer con un desarrollo enrevesado; cómo integrar las tramas secundarias; cómo mantener la historia en movimiento… Linda Seger era una de mis autoras favoritas, puesto que expone sus ideas paso a paso y hace que sea muy fácil aplicarlas. Aunque ella aconseja especialmente a guionistas de cine, sus ideas también pueden ser muy útiles para los narradores. Para mí, lo han sido.


Cómo convertir un buen guión en un guión excelente”, best-seller de su especialidad, me parece uno de sus ensayos más útiles para revisar una historia ─del género o arte que sea─ y ver si cumple los requisitos de un buen relato. Puesto que Linda defiende la eficacia de la estructura en tres actos, también este libro tiene estructura terciaria (Estructura; tema; personajes). En las aplicaciones que ofrece al final de cada capítulo, plantea preguntas concretas. Nuestra re-escritura será tan sencilla como responderlas.
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CÓMO RE-ESCRIBIR NUESTRA PELÍCULA ─O NOVELA─ CON LINDA SEGER
Parte I.: Estructura de la historia
Para que el espectador se meta en la película ─o novela─ y no pierda interés hasta el final, necesitamos una estructura sólida o, lo que es lo mismo, una estructura bien centrada, que tenga impulso y que sea clara. Para ello, nuestro proceso de revisión ha de empezar por identificarla y centrar sus partes principales.

La primera pregunta es: ¿He comenzado bien? Para que el espectador ─lector─ no se desoriente, el planteamiento debe proporcionar la información necesaria (¿De qué trata la historia? ¿Dónde tiene lugar? ¿Cuál es el estilo? ¿Cuál es el género? ¿Quiénes son los personajes principales?). Linda Seger recomienda empezar con una imagen que ayude a entrar en la atmósfera y el estilo de la obra… Una batalla espacial en “La guerra de las galaxias”, por ejemplo.

Tras esta primera imagen, hemos de decidir cuál es el detonante (qué es lo que ocurre para que una situación deje de ser trivial y adquiera el rango de historia que merece ser contada). Cuanto más claro sea este suceso, mejor. En la mi novela inédita “Ven a buscarme”, por ejemplo, el detonante es el reencuentro desafortunado entre dos viejas amigas que, en el futuro, estarán en guerra.

El planteamiento ha de sembrar una duda: la cuestión central (pregunta que se resolverá en el clímax). Ej.: ¿Atraparán al asesino? Debemos averiguar cuál es nuestra cuestión y asegurarnos de que planea desde el principio por nuestra obra.

Una vez planteada la historia, reestructuraremos la acción de la trama principal, si fuera necesario. Para ello, enumeraremos los incidentes que necesitamos contar a fin de que su desarrollo sea el más adecuado. No centraremos bien la estructura si no encontramos, entre todos estos sucesos, los puntos de giro, que introducen los actos segundo y tercero; hacen girar la historia; ponen en duda la respuesta a la cuestión central; le exigen una decisión o un compromiso al personaje principal; elevan el riesgo, etc. En “La reina de África”, el primer punto de giro aparece cuando Rose concibe la idea de torpedear el barco alemán y consigue que Allnutt acceda.

Tras ubicar los dos puntos de giro, nos preguntaremos con qué otros puntos de acción progresaría la historia (una acción provoca una reacción que, a su vez, provoca otra acción): barreras que obliguen al personaje a tomar nuevas decisiones; complicaciones que anuncien acciones futuras, o reveses que catapulten el relato en otra dirección, originando nuevos desarrollos (cuando todo el mundo se siente ya a salvo, el monstruo reaparece).

Revisada la historia principal, integraremos en ella las tramas secundarias, que le darán volumen y sutileza. Estas tramas han de aparecer en el momento preciso y estar bien estructuradas; pero, ¡ojo!: si están demasiado definidas o son muchas, la historia principal se enfanga y pierde unidad.

Dar unidad al guión ─novela─ será una de nuestras tareas más complicadas, pues nos exigirá tanta atención al conjunto como a los detalles. Linda Seger nos recomienda ajustar la línea temática con recursos como los motivos recurrentes, la repetición, la anticipación y el cumplimiento (asegurándonos de que todo lo anticipado se cumpla y de que todo lo que se cumple haya sido anticipado).

Parte II. Desarrollo de la idea

Tras aclarar la estructura, debemos aclarar el tema: a) ¿Qué hemos querido decir realmente?; y, b) ¿Lo hemos logrado? Linda Seger nos reta a enunciar el tema en una línea y nos hace preguntarnos cuál es nuestra relación personal con él; si le hemos comunicado entusiasmo; si lo hemos desarrollado asociándolo a otras ideas; si hemos logrado una historia al servicio del tema y un tema al servicio de la historia; si hemos establecido relaciones entre el público y la idea…

Un modo de involucrar al público reside en el empleo de ideas de atractivo universal, (triunfo del desvalido, venganza, triunfo del espíritu humano, codicia, integridad…). Las historias universales ─mitos─ nacen de nuestras experiencias de superación de adversidades. Son historias de tesoros, de búsqueda, de misión o tarea; de curaciones; de héroes… y a todos nos dicen algo. Parte de la revisión consistirá, según Linda, en encontrar el mito que subyace en el fondo de nuestra historia y en desarrollarlo con naturalidad.

Otro modo de atrapar al lector será buscando su identificación con historias personales. Hemos de mostrar cómo actúa el personaje. ¿Hace lo que a nosotros nos hubiera gustado hacer? ¿Cómo piensa? ¿Qué hemos puesto en peligro?, ¿su vida?, ¿su seguridad?, ¿su amor? Las metas efectivas nunca son fáciles de lograr. El peligro parecerá mayor si no mostramos sólo la acción, sino también las emociones; si comprenderemos la indignación del protagonista, su miedo, su alegría, su incertidumbre y su esperanza, compartiremos su deseo de alcanzar su meta.

Otras historias más oportunistas atrapan al lector porque el momento en que se escriben es idóneo para conectar con determinadas tendencias sociales, pero la elaboración de una novela requiere más tiempo del que dura una moda o continúa vigente una noticia.

Parte III. Desarrollo de los personajes

Las historias reciben su fuerza de los personajes, puesto que son sus metas las que marcan la dirección de las mismas. Pero, para que un personaje no resulte confuso, hemos de dotarle de una columna vertebral (saber qué quiere, por qué lo quiere y qué es capaz de hacer para conseguirlo).

Al revisar los personajes, 1º) habrá que asegurarse de que están bien caracterizados, y 2º) determinar qué conflictos pueden surgir entre ellos. Definir el conflicto supone definir las metas del protagonista y antagonista para saber por qué entran en conflicto.

James Bond es un héroe definido por una dimensión ─la acción─, pero, si buscamos protagonistas con más sustancia, hemos de proporcionarles otras dos: el pensamiento y la emoción. Dotémosles de un modo de pensar y de creencias y actitudes ante la vida que ayuden a entender por qué actúan como actúan. Démosles vida emocional, sentimientos que despierten simpatías ─o antipatías─ y que arrastren al público dentro de la historia.

En las buenas películas ─novelas─, al menos uno de los personajes se transforma a medida que transcurre la historia. La transformación es un proceso que ha de desarrollarse paso a paso.

Si hemos seguido todos los consejos de Linda Seger, podremos conseguir un "gran final". El clímax es el momento en que se resuelve el problema, se contesta a la cuestión central, se acaba la tensión (o se deja instalada en la mente del lector) y se arregla todo. Suele ir seguido de una resolución que ata los cabos sueltos. Es el momento de escribir fin, y eso es lo que yo hago. FIN.

viernes 1 de mayo de 2009

“BOX8. Contra el silencio, obstinadamente”, Marisol Sánchez

BOX8, el blog que leo hoy, habla de poesía y de política, de fronteras, de capitalismo, de mujeres, de palabras, de silencio, de amistad y de obras contra el olvido.

Mª Soledad Sánchez Gómez, la editora (y autora, en él, de muchos textos), es experta en la literatura contemporánea del lesbianismo en lengua inglesa; principalmente, en poesía escrita por norteamericanas y, más especialmente aún, en Adrienne Rich. Toda la obra que existe de Adrienne Rich en español está traducida por ella. Tanto Adrienne Rich como otras muchas de las poetas que Marisol Sánchez estudia y comenta se plantean la afirmación lesbiana como un acto de rebelión política.
Marisol Sánchez ─doctora en Filología Inglesa, catedrática de Inglés de Enseñanza secundaria y profesora asociada de la Universidad Politécnica de Madrid─ es, además, autora /editora de ensayos y antologías poéticas como “Adrienne Rich” y Que sus faldas son ciclones.
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INSTRUCCIONES PARA CRUZAR EL BLOG DE MARISOL SÁNCHEZ

Piense en esto: si no tiene usted ganas de ajetreo, no navegue por el blog fronterizo de Marisol Sánchez. Se lo dice quien se encontró accidentalmente con él y se aventuró a cruzar por entre libros de poesía, narrativa y ensayo; documentales; manifiestos; vídeos, y artículos de creadores tan obstinados como la propia autora del blog.

Marisol Sánchez traduce y comenta obras de personas que traen la intención manifiesta de hacer literatura fronteriza, lesbiana, chicana, palestina y, en general, tan vanguardista y provocadora, que la primera reacción de un navegante poco avezado a las letras libres y al mar abierto sería quedarse en tierra.

No obstante, si el lector es más terco que el capitán Acab y se siente llamado por la literatura marginal, adelante; pero tenga muy presentes mis siguientes advertencias:

1. Como muestra de la calaña disidente de este blog, sírvase usted de esta lista aproximativa de autores: Adrienne Rich, Luis Humberto Crosthwaite, Denise Levertov, Diana Washington, Sarah Kane, Francisco X. Alarcón, Jimmy Santiago Baca, Mahmoud Darwish, Orhan Pamuk, Samili al-Qasim, Fadwa Tuqan, Tamim Al-Barghouti, Mourid Barghouti, Valérie Solanas, Irena Klepfisz, Juan Goytisolo, Harold Pinter, Yannis Ritsos, Rosa G. Rayego, Marina Tsvietáieva, Sarah Hoagland, Sergio González Rodríguez, José Ángel Valente, Judy Grahn, Pier Paolo Pasolini, y la propia Marisol Sánchez, entre otros muchos.

2. Gran parte de los nombres arriba citados pertenecen a creadores fronterizos; es decir, que si piensa usted que va a librarse de cruzar líneas divisorias, está muy equivocado. Pasará desde México a Estados Unidos o entrará en Israel desde un lugar sin nombre que, por no tener, no tiene ni lugar en el espacio (Palestina, entiéndame). Si no está listo para saltar sobre muros más altos que el tiempo, quédese donde está. Salir de un no-lugar no es nada fácil. Hay que valer. O morir. O adaptarse… O, simplemente, no tener nada que perder.

3. Y cuando las fronteras no son sólo exteriores es todavía peor. Casi todos los autores arriba citados le obligarán a usted a ambular sin papeles ─cuan ciudadano desechable─ entre los conflictos políticos externos y el desgarro interior; entre la esperanza y la desesperación. ¿Está dispuesto a probar la rabia de los condenados?; en ese caso, pase al punto cuatro.

4. Muchos de los autores citados arriba son activistas: gente que era callada hasta que dijo “basta” y que, ahora, de repente, toma la palabra para que, en el futuro, todos la tengan; gente que pretende que la vida del niño dure más que el rato del colegio; que lo único afilado de la infancia sea la punta del lápiz; que la cultura sea nuestra barricada y que la educación sea pública, para que a nadie tengan que amputarle las poesías del alma… En fin, piden cosas de ésas… ¿No imaginará usted que, ante gente que agita, puede quedarse uno quieto, a gusto, en el sofá? No, ante las obras de autores tan incómodos, no escapará usted de la realidad: se enfrentará a ella. O mucho me equivoco, o estos provocadores le darán qué pensar, y es importante para usted saber que, si se deja embaucar por sus reflexiones, no volverá a dejar la mente en blanco ni con receta médica.

5. He de advertirle, en quinto lugar, que muchos de los autores citados arriba no sólo son activistas: la mayoría de ellos son subversivos; seres terribles que luchan contra el poder, boicotean estados represivos, dan por el culo al sistema, incordian, sabotean, apisonan y dinamitan normas a las que estamos acostumbrados. Gente que canta claro, pero fuera de coro. Gente que mira con ojos nuevos las cosas viejas; que estudia con desconfianza lo que ha heredado; que interpreta y que define lo que ya está definido, sólo que de otra forma… ¿Va a exponerse usted a que terminen con sus certezas?, tenga cuidado. En el punto siguiente enumeraré algunas de las cosas contra las que podría acabar luchando usted… si persevera.

6. Contra quienes atacan al vulnerable, contra quienes matan mujeres, contra quienes matan palabras –véase “Palestina”–, contra el lenguaje corrupto, contra la mezquindad ética, contra la estupidez, contra el desprecio, contra el silencio obligado, contra el sexismo, contra el racismo, contra la homofobia, contra el militarismo, contra el belicismo, contra el capitalismo como sistema de control, contra las políticas explotadoras, contra la productividad –endiablada y endiosada–, contra la censura comercial de los medios de comunicación, contra la ocupación de territorios, contra la violación de derechos humanos, contra la exclusión del otro como base del fascismo y contra las bombas que sacuden el cielo y llenan de cráteres la tierra que pisamos…

Si, en lugar de oponerse a todo ello, es usted un elemento de esta lista, apague y váyase; en caso contrario, adelante: ya sólo me quedan dos advertencias más.

7. Como ya habrá notado el lector, entre los muchos nombres citados en el punto 1º hay una buena cosecha de mujeres. Dígame que no están oprimidas. ¿No se quedará helado usted cuando navegue entre mujeres invisibles, amordazadas, maltratadas, perseguidas, ejecutadas, crucificadas, muertas y abandonadas como huesos en el desierto? A veces, el dolor que sienten es tan grande que, para describirlo, en vez de las palabras, se dejan el pellejo en el papel. Esto quiere decir que, si es usted machista, tendrá problemas. Las mujeres de este blog van a salirle respondonas: nunca consentirán que nadie las atrape entre los laberintos del sexismo. Sus faldas son ciclones; y, sus cabezas, ácidas y lúcidas. A los misóginos, los aniquilan. Le llaman "coño" al coño; o sea, que los pazguatos también van bien jodidos. ¿No va a sentir usted desasosiego?

8. Aunque, pensándolo bien, si ha recalado usted en mi octava advertencia, la relativa al arte de los márgenes, es porque ha decidido llevar hasta el final la rebelión, aunque naufrague en el intento. Vaya por delante que, en ficción/narrativa, siempre he sido defensora de la literatura sin sexo (sin sexo fuera de la historia que se narre). Me gusta que los lectores de mis relatos no se vean obligados a saber si soy autor o autora (igual que no saben si he hecho la compra o no antes de sentarme a escribir la historia). El feminismo, la disidencia y/o la reivindicación personal de cada una ─o cada uno─ han de estar en el contenido, no en que vayamos con pancartas a presentar nuestras novelas. Como lectora, me pasa igual: no busco las historias que me cuentan ellas ─o ellos─: busco las historias que me cuentan mejor; y eso, teniendo en cuenta que la voz sí que importa. La poesía, el ensayo y el periodismo son diferentes. Ahí, a veces, hasta busco que me digan: “Estoy hablando yo, que soy mujer”… “u hombre”.
No obstante, en cualquiera de los casos, y hablemos o no hablemos de ficción, lo bien hecho bien parece. Casi todos los autores citados en el punto 1º ─mujeres o no─ emplean el arte como arma, y lo hacen muy requetebién. Prepárese el lector, por tanto (éste es mi último aviso), para gozar las inclemencias de la periferia literaria de este blog; ábrase al arte incómodo, pero fresco, de estas obras excéntricas que algunos otros ya habrán rechazado. Obras de gente que ─empujada por su conciencia─ crea por algo: por nosotras, por nuestro planeta, por nuestra carne y nuestras patatas. Relatos y poemas para que las costillas no nos brinquen de hambre y la imaginación se convierta en resistencia; poemas bellos de gente que parece que odia y que, sin embargo, escribe versos llenos de amor; poesías que hablan de de la ternura y fragilidad humanas, aunque las voces de sus creadores sean cortantes como gritos de pájaros nocturnos.
Pues bien, historia, ahí vamos mi visitante y yo: a visitar a Marisol Sánchez en este blog hermoso, obstinado, espeluznante; lleno de cólera poesía y angustia... ¿Te enfadarás por ello?
*Desde aquí doy las gracias a L. H. Crosthwaite, pues he creado la estructura de este comentario con la estructura de su excelente artículo INSTRUCCIONES PARA CRUZAR LA FRONTERA, publicado en “Letras libres” y en el blog de Marisol.

martes 28 de abril de 2009

EL OBITUARIO DE JAVIER ORTIZ

Mi amigo Javier Ortiz nos ha dejado. Aseguró que moriría escribiendo, y así lo ha hecho. Había instalado su oficina en la habitación del hospital. Como un destello póstumo de su humor negro, ha dejado escrito su propio obituario. Lo tenía redactado desde enero de 2007, desde el día de su cumpleaños, porque no quería que, cuando falleciera ─esta madrugada─, “un gacetillero inútil arruinara su muerte con una necrológica burocrática y de circunstancias”. Lo triste es que me he reído con Javier muchas veces de esta humorada y de otras parecidas y, en cambio, ahora lloro a moco tendido (Javier habría hecho un chiste de esta frase) cada vez que pienso, todavía sin creérmelo del todo, que ya no está aquí para que sigamos riéndonos. Tan trabajador como es… como fue ─aún no me acostumbro a hablar en pasado─ y tan defensor siempre de la lealtad para con los amigos, tendría que haber dejado escrita la elegía para que lamentemos su marcha quienes le queremos… Nosotros ponemos el dolor y las lágrimas.

En el último párrafo de su necrológica dice ─dijo─ que deja un puesto de trabajo disponible, pero deja muchas cosas más; en lo que a mí y a los míos se refiere, todas buenas. Y, en fin, como resulta que aún no he tenido tiempo de hacer el inventario de vacíos, y que tampoco iba a colgarlo aquí ─no fuera él a tacharme de gacetillera─ voy a desconectarme del ordenador y a quedarme sola con su ausencia.

Sin Javier, somos una multitud de amigos solos.